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Pitting y Corrosión: ¿Mala suerte o errores críticos en tu Praxis?

Introducción

En este artículo retomamos la conversación sobre el cuidado de nuestro instrumental y cómo evitar algunos de los problemas que encontramos cotidianamente debido a errores en el cuidado de estos a través del proceso de esterilización, es decir, durante la “ruta crítica de la esterilización” en la que insistimos tanto como parte de la responsabilidad ética, pero que también será altamente útil para la protección de la inversión en el instrumental.

Hoy quiero invitarlos a ver nuestro cuarto de esterilización no como un cuarto de limpieza, sino como un ecosistema donde cada detalle cuenta. Si el instrumental sale manchado, oxidado o húmedo, no es «mala suerte»; es un síntoma de que algo en nuestra ruta crítica falló. Platiquemos sobre qué está dañando nuestras pinzas, y lo más importante, cómo evitarlo siguiendo las mejores prácticas y estándares internacionales.

El mito del "agua cualquiera" y el vapor sucio

Cabe insistir en el primer punto crítico, y quizá el más ignorado, el agua. A veces creemos que el agua potable basta, pero usarla sin tratar, especialmente en zonas de agua dura, es un riesgo silencioso. Los minerales disueltos actúan como un aislante térmico sobre el instrumento, dificultando la desinfección y en consecuencia la esterilización. Peor aún, impurezas como los silicatos o el hierro en las tuberías generan manchas de decoloración (marrón-amarillento a azul-violeta) o corrosión ajena, asimismo, el agua descalcificada puede atacar al aluminio.

La práctica recomendada: No es solo una sugerencia, es un estándar de excelencia: utilicen agua desmineralizada o bidestilada, especialmente en el enjuague final y agua bidestilada para alimentar la autoclave. Para cumplir con estándares de calidad (como se menciona en la norma EN 13060), el agua de alimentación debe tener una conductividad baja (< 5 a 15 µS/cm según el contexto específico y la norma) y estar libre de metales pesados. Esto evita que se formen depósitos que confunden el diagnóstico del estado del instrumental.

El enemigo número uno: Los Cloruros y el "Pitting"

¿Han notado pequeños agujeros negros en sus instrumentos de acero inoxidable? Eso se llama pitting o corrosión por picaduras. Sucede cuando iones de cloruro (presentes en la sangre, soluciones salinas o agua de mala calidad) rompen la «capa pasiva» protectora del acero.

La práctica recomendada: La regla de oro es la limpieza inmediata. La sangre seca es una bomba de cloruros (con concentraciones de 3,200 a 3,550 mg/l). Si no pueden lavar el instrumental de inmediato, eviten que se seque; sin embargo, no lo dejen sumergido en soluciones salinas por horas. Y ojo con el enjuague final: el agua debe tener un contenido de cloruros menor a 5 mg/l para ser segura.

El Autoclave no hace milagros: Carga y Zonas Frías

Llegamos al momento de la verdad: el ciclo de vapor. Un error clásico, impulsado por las prisas, es querer meter «todo de una vez». Sobrecargar la cámara o apilar bolsas crea «zonas frías», bolsas de aire donde el vapor no penetra uniformemente. Aunque el indicador externo cambie de color, es posible que el instrumento adentro no esté estéril.

La práctica recomendada: Disciplina en la carga. No apilen las bolsas de manera que impidan la circulación y asegúrense de que los materiales de empaque cumplan con la norma ISO 11607-1 (sistemas de barrera estéril parte 1 y parte 2), la cual garantiza que el vapor entre, pero los microorganismos no. Además, si usan contenedores, coloquen los tamices pesados en el fondo para facilitar el drenaje del condensado y evitar packs húmedos.

Cuidando la mecánica: Fricción y Tensión

A veces el daño es físico. Si encuentran instrumentos con grietas en las articulaciones, probablemente sea corrosión por tenso-fisuración. Esto pasa cuando esterilizamos instrumentos con la cremallera o cierre cerrada al máximo bajo tensión. Por otro lado, si las tijeras se sienten «duras», es corrosión por fricción: metal rozando contra metal sin protección.

La práctica recomendada:

  1. Esterilizar abierto: Los instrumentos articulados deben ir abiertos o, como máximo, cerrados en el primer diente de la cremallera para evitar tensión.
  2. Lubricación: Antes de esterilizar, apliquen lubricantes basados en aceite de parafina (que sean permeables al vapor y biocompatibles). Esto mantiene la funcionalidad y previene el roce destructivo. Jamás usen aceites con silicona, ya que pueden interferir con la esterilización.

Conclusión

El cuidado del instrumental es un reflejo de nuestra «honestidad profesional». Ver manchas o corrosión no es solo un tema estético; nos avisa que nuestra barrera de seguridad tiene grietas.

Vean el proceso como un todo: desde usar el agua correcta (Conductividad [a 25 °C] < 20 µS/cm Cloruros < 5 mg/l Silicatos < 2 mg/l), pasando por una inspección visual rigurosa con lupas, hasta respetar los tiempos y cargas de la autoclave. Al final, un instrumental bien cuidado no solo ahorra dinero en reposiciones, sino que asegura que la salud de nuestros pacientes esté, literalmente, en buenas manos.

Referencias

Método correcto para el tratamiento del instrumental en la práctica odontológica, 4ª edición de aniversario 2016, www.a-k-i.org.
ISO 11607-1 https://www.iso.org/standard/70799.html
UNE-EN 13060:2015 https://www.une.org/encuentra-tu-norma/busca-tu-norma/norma?c=N0054959