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¿Desinfectar o Esterilizar? Blindando la Bioseguridad en el Consultorio

Introducción

México, un país con gran diversidad cultural y económica, ocupa el lugar número 13 entre las economías mundiales[1] según datos de la Organización Mundial del Comercio. Con una población de 126 millones de habitantes[2] registrada hasta el 2020, el país enfrenta grandes retos, especialmente en salud.

En el sector salud, los datos de la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica (RHoVE) correspondientes al periodo del 1 de enero al 31 de diciembre de 2022, con ratificación al 28 de febrero de 2023, revelan un total de 56,859 Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS). La Ciudad de México lidera con 12,273 casos, seguida de Jalisco con 7,161 y el Estado de México con 5,987.

Estos datos reflejan un panorama complejo sobre el origen de estas infecciones. Entre los casos registrados, 8,675 fueron por neumonía asociada a ventilador, 7,442 por infecciones de vías urinarias asociadas a catéter urinario y 4,267 por infecciones del torrente sanguíneo relacionadas con catéter.

Esto nos permite reflexionar sobre la influencia del entorno y nuestras prácticas de trabajo en la seguridad del paciente. Por ello, en este artículo exploraremos el arte de la correcta esterilización, así como su antesala: la desinfección. ¡Acompáñanos en este recorrido por la seguridad en la atención médica!

Introducción

Nuestro entorno juega un papel clave en la seguridad del paciente y, por ello, debe mantenerse desinfectado. Pero, ¿qué entendemos por desinfección? El Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-045-SSA-2024 la define como «el procedimiento de eliminación de virus, bacterias y hongos en superficies inanimadas, sin garantizar la eliminación de esporas o micobacterias». De manera similar, el Manual de Esterilización para Centros de Salud de la Organización Panamericana de la Salud indica que la desinfección destruye la mayoría de los microorganismos patógenos, excepto esporas bacterianas.

Para lograr una desinfección efectiva se requiere la acción combinada de dos agentes principales:

  • Agentes químicos, que neutralizan la capa proteínica de los microorganismos.
  • Agentes mecánicos, que facilitan la remoción física de residuos y suciedad.

Microorganismos resistentes a la desinfección

Algunos microorganismos son capaces de resistir los procesos de desinfección debido a sus mecanismos de adaptación. Entre ellos destacan:

  • Esporulados[6]: Producidos por bacterias grampositivas como Bacillus, Clostridium y Sporosarcina, las esporas se generan en respuesta a condiciones ambientales adversas. Estas estructuras inactivas poseen una coraza que las protege de agentes desinfectantes, lo que dificulta su eliminación.
  • Micobacterias[7]: Son patógenos que pueden causar infecciones cutáneas y han desarrollado resistencia a los antibacterianos, especialmente las micobacterias no tuberculosas. Su resistencia se debe a su compleja pared celular compuesta por peptidoglicano, arabinogalactano y ácidos micólicos, lo que limita la acción de desinfectantes y antibóticos.

Niveles de desinfección

La desinfección se clasifica en tres niveles:

  1. Bajo nivel: Elimina bacterias vegetativas, algunos hongos y bacilos tuberculosos, pero no micobacterias ni esporas.
  2. Nivel intermedio: Abarca un espectro mayor, eliminando virus y hongos adicionales.
  3. Alto nivel: Se encuentra por debajo de la esterilización y logra una reducción significativa de esporulados, sin eliminarlos completamente.

Esterilización: el siguiente nivel

La esterilización es el proceso que elimina toda forma de vida microbiana. Según las Normas Europeas, se trata de un «proceso validado que reduce la presencia microbiana a niveles extremadamente bajos, aunque nunca a cero». El PROY-NOM-045-SSA-2024 especifica que la esterilización implica una reducción de 12 log10 de esporas bacterianas y puede lograrse mediante métodos físicos o químicos.

Los métodos más comunes en consultorios y clínicas incluyen:

  • Vapor a presión (autoclaves)
  • Calor seco (hornos Pasteur o Poupinel)

Autoclaves: esterilización por vapor a presión

Las autoclaves se clasifican en tres tipos según las Normas Europeas:

  1. Clase B: Para uso industrial y hospitalario, con gran capacidad y variedad de programas.
  2. Clase S: Indicadas para hospitales y clínicas, pueden esterilizar cargas sólidas, porosas y huecas.
  3. Clase N: Diseñadas para consultorios y centros de atención primaria. No poseen bomba de vacío y solo pueden esterilizar material sólido sin lúmenes.

El autoclave funciona mediante calentamiento de agua, generando vapor que desplaza el aire contaminado, rompe la coraza de las esporas y neutraliza microorganismos mediante presión y temperatura.

Esterilizadores de calor seco

El calor seco destruye microorganismos por ruptura de membranas celulares, aunque requiere tiempos más prolongados que el autoclave. Se recomienda para:

  • Instrumental de vidrio Pyrex
  • Aceros inoxidables con lúmenes
  • Petrolatos y pomadas
  • Herramientas de corte, ya que preserva su filo

Garantizar la seguridad del instrumental para cada paciente requiere una correcta desinfección previa y el cumplimiento de normativas actualizadas. Para ello, se recomienda seguir los protocolos del Manual de Esterilización para Centros de Salud, así como lo establecido en la NOM-045-SSA2-2005 y su actualización en el PROY-NOM-045-SSA-2024, que introduce nuevos procedimientos en la esterilización hospitalaria

Conclusión

La desinfección y la esterilización son procesos fundamentales en la atención médica. Implementar correctamente estos procedimientos reduce el riesgo de IAAS y protege la salud de los pacientes y del personal sanitario.

Para garantizar una esterilización efectiva en consultorios y clínicas, es esencial seguir un protocolo riguroso que incluya limpieza, empaque, esterilización y almacenamiento seguro. La aplicación correcta de estas técnicas no solo mejora la calidad del servicio, sino que refleja el compromiso del profesional con la seguridad y excelencia en el cuidado de la salud. La esterilización no es solo un procedimiento, es un arte que, bien ejecutado, salva vidas.

Referencias