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Protagonista Silenciosa: ¿Es el agua la que está dañando tu instrumental?

Introducción

En los procesos de limpieza y esterilización del instrumental odontológico, con frecuencia se subestima el papel que juega el agua. Desde contaminantes depositados en el fondo de los equipos, hasta residuos minerales tras el lavado, los riesgos asociados pueden ser variados y, muchas veces, desconocidos. Hoy hablaremos de la crucial importancia de este líquido vital pero subestimado

El agua: tan conocida como misteriosa

Aunque parezca un dato ajeno al consultorio, vale la pena recordar que el agua ha existido desde antes de que se formara la Tierra. Se teoriza que su origen se remonta a hace más de 13 mil millones de años, tras la aparición de las primeras estrellas y las reacciones entre el hidrógeno y el oxígeno en el universo primitivo. Desde entonces, ha estado presente, moldeando planetas y, eventualmente, haciendo posible la vida como la conocemos.

Y aunque es un compuesto cotidiano, el agua tiene comportamientos únicos: debería ser un gas a temperatura ambiente, pero permanece en estado líquido. Su forma sólida (el hielo) flota en vez de hundirse, lo que permitió que la vida sobreviviera en los océanos durante las eras glaciales.

Este carácter especial también influye en su rol dentro de la esterilización y la desinfección.

Lo que el agua arrastra consigo

El agua nunca se encuentra completamente pura en su estado natural. Como disolvente universal, siempre acarrea sustancias: polvo, microorganismos, contaminantes, y —muy importante para nosotros— minerales.

Dependiendo de la zona geográfica, el agua puede tener altos niveles de calcio y magnesio, formando lo que conocemos como agua dura. Este tipo de agua puede:

  • Dañar los elementos calefactores y las cámaras de esterilización.
  • Erosionar sellos, juntas y superficies metálicas.
  • Decolorar instrumental y provocar corrosión.
  • Reducir la eficacia del lavado, al interferir con los detergentes enzimáticos o jabón quirúrgico se inhibe la acción de limpieza al instrumental.

Además, cuando estas sales se calientan, forman bicarbonatos que aíslan térmicamente las superficies del instrumental, dificultando la penetración del calor y por tanto, afectando la eficiencia del proceso de esterilización.

¿Qué tipo de agua deberíamos usar?

Como propuesta práctica, se recomienda utilizar agua destilada o bidestilada para el lavado, enjuague y carga del autoclave. Esto puede representar un reto para algunos consultorios, ya que requiere inversión en sistemas de ósmosis inversa o destiladores. Sin embargo, el costo-beneficio es evidente: se protege el instrumental, se alarga la vida útil de los equipos y se garantiza un proceso de esterilización más efectivo.

Un destilador de agua suele ser más accesible que un sistema de ósmosis y suficiente para cubrir las necesidades de un consultorio odontológico promedio.

El mito del agua ultra pura

Ahora bien, tampoco se trata de buscar el agua más pura del planeta. En algunos casos, el uso de el agua tridestilada puede incluso tener efectos abrasivos si no se maneja correctamente. Recordemos que el agua, incluso en su forma más pura, sigue siendo un solvente con un nivel de acidez o alcalinidad que puede reaccionar con los materiales metálicos de nuestros instrumentos.

En países como México, actualmente no existen normativas específicas que regulen la calidad del agua para uso en procesos de esterilización. Esto contrasta con estándares establecidos en la Unión Europea o Estados Unidos, donde se definen parámetros como niveles de cloruros, conductividad, dureza y pH.

Esta ausencia normativa puede complicar la elección para muchos odontólogos, generando confusión sobre cuál agua utilizar. Y cuando se utiliza agua con altos niveles de cloruros, los efectos pueden ser severos: oxidación, formación de depósitos y un fenómeno conocido como pitting o corrosión por picaduras, que compromete la integridad del acero y de otras aleaciones.

Conclusión

El agua es protagonista silenciosa en la limpieza y esterilización del instrumental odontológico. Su calidad tiene un impacto directo en la eficacia del proceso, en la durabilidad del equipo y, por supuesto, en la seguridad de los pacientes.

Como recomendación práctica:

  • Utilizar solo agua bidestilada para carga de la autoclave.
  • Evitar el uso de agua potable sin tratamiento, especialmente en zonas con agua dura.
  • Considerar la inversión en un destilador como una medida preventiva rentable.
  • Estar atentos a señales de corrosión o residuos, que pueden indicar problemas con la calidad del agua.

A continuación, y como apoyo, se puede consultar una tabla con los parámetros recomendados por las normas europeas para agua en procesos de esterilización por vapor.

Referencias

  • https://www.ajicjournal.org/article/S0196-6553(24)00807-1/fulltext
  • https://www.igesur.com/blog/que-es-la-corrosion-por-picadura-o-pitting/#:~:text=La%20corrosi%C3%B3n%20por%20picadura%20o%20pitting%20es%20un%20tipo%20de,y%20contaminantes%20en%20el%20ambiente.
  • https://www.scielo.sa.cr/pdf/tem/v28n3/0379-3982-tem-28-03-00127.pdf